La casa por dentro
De la reja de entrada al borde de la alberca.
Así se despliega Casa Marvela: la llegada al complejo, la planta baja de tres recámaras, el penthouse al que sube el elevador privado y las amenidades del conjunto que la rodean.
La llegada
El arco de entrada y los andadores al mar
Playa de La Paz se abre con un arco y un muro de piedra sobre el kilómetro 6.5 de la Escénica a Pichilingue. Adentro, una comunidad cerrada con seguridad las veinticuatro horas, jardines con bugambilias y andadores empedrados que bajan hasta la arena. Casa Marvela es la unidad 101, la que da al frente de la playa, con cochera para dos autos.




Planta baja
Tres recámaras, cocina con isla y comedor formal
La residencia de planta baja resuelve la casa sin una sola escalera: tres recámaras a nivel de piso y cochera para dos autos. Se renta sola —estándar de seis huéspedes, máximo de ocho, con dos camas plegables adicionales— o entra en la villa completa.
Las áreas de estar de la casa están de este lado: cocina completa con isla y barra de desayuno, con torre de hornos y vinera empotradas; comedor formal; sala abierta al mar; y afuera, terrazas con pérgola y comedor exterior, entre macetas de barro y arcos que enmarcan el agua.




Primer piso
El penthouse y el elevador privado
Arriba está el penthouse: una recámara en el primer piso, con su propia cochera para dos autos, estándar de dos huéspedes y máximo de cuatro. Se renta por su cuenta para quien viaja en pareja.
Entre los dos niveles corre un elevador privado, y es lo que hace distinta a esta casa. Con él, la planta baja y el penthouse dejan de ser dos direcciones y se vuelven la villa de cuatro recámaras: estándar de ocho huéspedes, máximo de doce, con dos camas plegables adicionales.




El conjunto
Alberca infinita, club de playa y El Caimancito
La alberca infinita cae hacia el mar entre palmeras, con camastros, sombrillas y solárium en el borde, y una fogata para cuando baja el sol. El club de playa y el bar de playa quedan del mismo lado, y de ahí se sale directo a El Caimancito, la playa del conjunto, de aguas tranquilas del Mar de Cortés.
El resto del complejo se camina en minutos: gimnasio equipado frente a los ventanales, cancha de tenis y kayaks para salir desde la misma arena.




El conjunto desde el aire
Los volúmenes blancos de Playa de La Paz acomodados alrededor de la alberca infinita, con la cancha de tenis atrás y El Caimancito abriéndose al Mar de Cortés.
Ocho con holgura. Doce cuando el viaje lo pide.
La villa completa está calculada para ocho huéspedes en sus cuatro recámaras, repartidas en los dos niveles que une el elevador. Para llegar a doce, la casa suma dos camas plegables adicionales. Rentada sola, la residencia de planta baja va de seis a ocho con las mismas dos camas plegables, y el penthouse va de dos a cuatro. Del noveno huésped en adelante en la villa se agregan $1,500 MXN por persona por noche, siempre desglosados en el cotizador antes de pagar.
Lo que ya está puesto
Galería
Doce fotografías, en el orden en que se camina la casa.
De la sala al comedor, de la cocina al baño, y de la terraza a la alberca y la cancha. Fotografía de la casa y del conjunto como están, sin render de por medio ni habitaciones ensanchadas por el lente.
En movimiento
Tres piezas cortas, en vertical y sin sonido, para recorrer la casa en el formato en que hoy se mira todo.
Cuatro recámaras frente a El Caimancito